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miércoles, 18 de marzo de 2015

El proyecto Abecedarian





El Proyecto Abecedarian fue desarrollado en la década de los años 70 por un grupo de psicólogos que buscaban una forma de romper el círculo vicioso que relaciona la pobreza con los bajos resultados académicos y menores oportunidades de desarrollarse profesionalmente. 

Eligieron a 111 niños de barrios marginales, algunos hijos de madres adolescentes, y les ofrecieron un programa de estimulación temprana. 

Para ello, diseñaron 200 juegos educativos que para los niños eran simplemente eso, juegos divertidos, pero que cada uno de ellos tenía un propósito muy concreto. Cada juego se enfocaba en un área de desarrollo social, cognitivo o emocional con especial énfasis en el lenguaje.

Aunque el probable incremento de su cociente intelectual no era un objetivo del programa, se realizaron tests para compararlos con una muestra de niños que no habían sido expuestos a ningún programa de estimulación temprana. En los primeros meses de vida, no había diferencia alguna entre ellos pero, a partir de los 15 meses de edad, comenzaron a mostrarse las diferencias. Los niños del proyecto Abecedarian veían el mundo de un modo diferente, aprendían más rápido, tenían un lenguaje más fluido y tenían un CI superior al de los niños no estimulados. A los dos años la diferencia ya era sustancial, lo que les llevó a concluir que se ha de estimular a los niños mucho antes de que cumplan los tres años.

Se les hizo un seguimiento a los 12 años, a los 15 y a los 21, y se concluyó que los beneficios conseguidos a largo plazo estaban relacionados con los programas de estimulación temprana.


Conclusiones del estudio

Los niños que participaron en el programa de estimulación temprana tuvieron mejores resultados en los tests de inteligencia desde la infancia hasta los 21 años de edad.

El desempeño académico en lectura y matemáticas fue mayor desde la educación primaria hasta la edad adulta.

Los niños del programa completaron más años de educación formal y en su mayoría lograron diplomas universitarios.

Tuvieron a sus primer hijo a una edad mayor que la media.

Las madres de los niños que participaron en el programa lograron mayor nivel educativo y profesional que las madres de los niños que no estaban en el programa. Estos resultados fueron especialmente destacados en las madres adolescentes.



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