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jueves, 6 de febrero de 2014

Enseñar a leer con el Método Doman: las dos versiones


Lo mejor del método Doman es que no hay que seguirlo al pie de la letra. La regla de oro es muy simple: si tú o tu hijo no os estáis diviritendo, déjalo.

Aunque, obviamente, si vas a hacerlo tienes que haber leído las instrucciones, conocer bien la filosofía en la que se basa el método y, luego, adaptarlo a vuestras necesidades y preferencias. Glenn Doman fue puliendo y mejorando el método a partir de la experiencia con muchas familias que lo aplicaron, primero en niños con lesión cerebral y después en niños sanos. Uno de los cambios que introdujo fue el que hce referencia a la velocidad. La primera versión decía que hay que enseñar cada palabra durante algunos segundos, para asegurarse de que el niño la ve bien.




En la segunda versión, en cambio, dice que hay que pasar los bits lo más rápido que sea posible, enseñándolos sólo el tiempo necesario para decir la palabra en voz alta. Lo cierto es que es más fácil aburrir al niño por ir demasiado lento que por ir demasiado rápido. Además, cada palabra se va a ver varias veces, así que tampoco debe preocuparnos si alguna vez no la llegan a ver completa.

Así que si has leído la versión antigua del método, no te preocupes: la información básica la tienes, lo único que cambia es la recomendación de la velocidad.

Esto es lo que dice:

"El interés de tu hijo y el entusiasmo por sus sesiones de lectura estará muy relacionado con estas tres cosas:

1) La velocidad a la que se muestra los materiales.
2) La cantidad de material nuevo.
3) El carácter alegre de la madre."



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