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lunes, 22 de abril de 2013

El sueño y el aprendizaje


Aunque algunas cuestiones todavía están abiertas al debate, existe consenso generalizado entre la comunidad neurocientífica respecto del efecto positivo que el sueño tiene sobre los procesos de aprendizaje y la memoria. Se han realizado diversos estudios siguiendo dos enfoques: de un lado, enfocándose en la relación entre los estadios del sueño y los tipos de memoria y aprendizaje; de otro lado, analizando los efectos que la privación del sueño de calidad tiene sobre el aprendizaje.

La memoria funciona en tres pasos, que son: la adquisición de nueva información y conocimientos, su consolidación y su recuperación. La adquisición y la recuperación se dan durante el estado de vigilia, pero la consolidación se da durante la fase del sueño, que fortalece las conexiones neuronales existentes. Durante el sueño, además, se reorganizan los aprendizajes nuevos con los anteriores, se les da una nueva valoración emocional y, al formarse nuevas conexiones, se producen aprendizajes nuevos. Podría decirse que, mientras dormimos, nuestro cerebro realiza un proceso parecido al de la desfragmentación del disco duro de un ordenador, reorganizando la información para mejorar su eficiencia.

El sueño, no obstante, debe reunir los requisitos de cantidad y calidad suficientes. De no ser así, el grado de atención durante la vigilia se verá reducido lo que conllevará, también, una reducción del aprendizaje. Por tanto, no sólo el sueño es importante para el aprendizaje sino que es indispensable.

Además, al tratarse de un proceso evolutivo, es importante tener en cuenta que el sueño de un niño pequeño no tiene las mismas fases que el de un adolescente ni que el de un adulto y que no todos dormimos igual. Éste es el error del método Ferber y similares, que merman la calidad del sueño y afectan, por tanto, no sólo al bienestar general físico y emocional sino también al desarrollo del aprendizaje y la memoria.

Disponiendo de toda la evidencia científica de la que disponemos hoy en día, padres y educadores debemos darle al sueño la importancia que tiene e instruir a los niños en este conocimiento. Sólo conociendo el funcionamiento del cerebro, los procesos de aprendizaje que se dan durante el estado de sueño y las nefastas consecuencias de su privación, los niños podrán tomar auténtica consciencia de su importancia.